martes, 9 de septiembre de 2025

jueves, 14 de agosto de 2025

🌟 🌟 Oración poderosísima de protección total,en la Luz de Dios.

 *“Amado Dios Todopoderoso, en el nombre de Jesús,hoy me cubro con Tu luz y Tu amor infinito.Envuelve mi vida, mi familia, mi hogar, mi trabajo, mi voz y mi saludcon un círculo de fuego divino que ninguna sombra pueda atravesar.Bendice y protege a (mencionar Nombres )y a todos los que amo,para que estemos siempre guiados por Tu paz y Tu verdad.Cierra toda puerta al mal,rompe todo lazo de envidia, mentira o daño,y que solo entren a mi vida las personas y energías que Tú envíes para bien.Lléname de fuerza, fe y alegría,y que cada paso que dé sea bajo Tu luz y Tu voluntad.Amén.”*

martes, 12 de agosto de 2025

e enamoraste de un hombre roto… y él te rompió a ti.

No porque fueras mala.
No porque no supieras amar.
Sino porque tu amor tocó partes de él que ni él mismo había tenido el valor de mirar.

Tu ternura le pareció una amenaza.
Tu paciencia, una tortura.
Tu estabilidad, un espejo que le mostró su propio caos.

Porque tú llegaste con manos limpias y corazón en paz… y él solo conocía guerras.

Creyó que el amor dolía, que se rogaba, que se mendigaba.
Creyó que el amor era sobrevivir, no habitar.

Y tú llegaste con calma, con constancia, con la loca idea de que amar también podía ser fácil.

Pero un hombre roto no quiere paz… la paz lo asusta.
Prefiere el caos que ya conoce, el drama que le distrae, la adrenalina que le da la ilusión de sentir.

Y tú intentaste rescatarlo.
Te quedaste cuando sabías que debías irte.
Callaste para no herirlo. Disculpaste lo que no tenía excusa. Disfrazaste tus heridas con “todo está bien”.

Pero no, no estaba bien.
Porque el amor no cura lo que solo la voluntad puede sanar.
Porque no importa cuánto amor le entregues a alguien… si esa persona no quiere salvarse, te arrastrará en su naufragio.

Y sí… cuando por fin te pusiste un límite, te llamó fría.
Cuando dijiste tus verdades, te dijo cruel.
Cuando lo cuidaste, te acusó de invadirlo.

Te enamoraste de un hombre roto… y él te rompió.
No por maldad, sino por costumbre.
Porque tú eras hogar, y él solo conocía trincheras.

Pero escucha esto, mujer:
No eras demasiado.
No fuiste el problema.
Solo fuiste luz en un lugar donde la oscuridad había sido ley durante demasiado tiempo.

Y eso, mi amor, duele.
Pero también libera.

Porque algún día, esa luz volverá a brillar en alguien que sí sepa quedarse…
sin miedo.

 

miércoles, 6 de agosto de 2025

domingo, 20 de julio de 2025

Que aparezca en tu vida una persona que te sostenga sin temor, que no huya de tu intensidad ni de tus silencios.
Una persona que te represente con orgullo, que ame tu arte, tu voz y tu verdad.
Que no sea perfecta, pero sí valiente. Que quiera compartir el camino, aún con piedras, y que luche contigo, no contra ti.
Una persona que sepa cantar contigo, que eleve la música a tu lado como si fuera plegaria o vuelo.
Que te haga reír hasta que duela el alma de tanto gozo, que se quede cuando otros se van.
Una persona que entienda tu luz y tu sombra, y que elija quedarse todos los días.
Una presencia que no apague tu fuego, sino que lo alimente.

Que no te pida ser menos, sino que celebre todo lo que eres.

 

domingo, 22 de junio de 2025

🔥 “Mi cuerpo es altar y Música”

 



Me gusta cuando sudo,

cuando la piel se vuelve tempestad

y los gemidos se escapan,

roncos, dulces, ricos,

como si cada nota que lanzo al aire

se clavara en tu pelvis.


Me muerdo los labios,

los dejo marcados, húmedos,

como antes de un beso prohibido.

Y luego te muerdo a ti,

despacio, fuerte, con hambre,

porque la boca no es para callar

sino para reclamar territorio.


Te lamo la clavícula en circulitos lentos como melodía desencadenada 

bajo como si mi lengua rezara,

como si cada gota de sudor en tu piel

fuera mía…

y lo es.


Me balanceo sobre ti,

como un compás de fuego,

lento al principio,

y luego más…

hasta que no sabes si gritas,

o si soy yo quien te arrastra a gemir cuando escuchas mis gemiditos lentos....


Mis caderas son un conjuro.

No se preguntan.

Se obedecen.

Y si te atreves a mirar mis ojos mientras  entras a mi, notaras el cambio en mi mirada y te juro que no vuelves a amar sin pensar en mí.


Porque cuando me entrego,

no te regalo amor.

Te marco con deseo.

Y eso… no se olvida.


Y justo cuando crees que lo tuviste todo,

me alejo, suave, desafiante,

te miro con fuego, con poder,

y empiezo a tocarme.


Para que observes,

para que aprendas,

cómo me hago el amor,

cómo mis dedos saben dónde,

cómo me acaricio como deseo que tú me acaricies,

cómo gimo solo por mí…

hasta terminar,

con mi propia explosión.

Con mi propio nombre en la boca                                                                   Alexandralasoprano

viernes, 20 de junio de 2025

 


jueves, 19 de junio de 2025

 


Ella, de rojo vestida, pasaba,

cabello de noche, mirada que embriaga.

Su andar era lento, su aroma, embeleso,

dejando un perfume de amores traviesos.


Él la observaba, con alma rendida,

mientras ella flotaba, lejana, escondida.

Notas sonaban con cada pisada,

y el viento escribía una historia callada.


Ella, distante; él, tan elegante,

deseando acercarse, llorando al instante.

Pero el miedo lo ataba, lo hacía temblar,

mientras ella, sin pausa, volvía a alejar.


Pasaron los años, se fue la emoción,

y ella habitaba otro viejo rincón.

Ella, de labios rojos, pasión encendida,

él solo miraba, con alma perdida.


Seguía el aroma que aún le dejaba,

suspiraba en silencio, la mente volaba.

No entendía el destino ni la lejanía…

Ella vivía, y él… era alma vacía.


Hay amores que arden, pero no se tocan,

que viven y duelen, aunque no se evocan.

Se aman, se buscan, y aunque se adoran,

jamás se alcanzan, jamás se devoran.


Hay amores que vienen de antiguas jornadas,

de vidas cruzadas, de almas selladas.

Y hay amores que mueren, sin haberse ido,

quedando en el alma… por siempre escondidos.



 ¿Por qué la sociedad teme tanto a lo diferente?

Es curioso cómo, cuando una persona no encaja en los moldes tradicionales, suele ser ella quien recibe la presión de cambiar, adaptarse o fingir que es “normal”. Se espera que los distintos se acomoden, se contengan, se expliquen… mientras la mayoría nunca se cuestiona su propia rigidez.
La verdad es que muchas personas no están emocional, psicológica ni culturalmente preparadas para convivir con la diferencia. Y es allí donde quienes pensamos, sentimos o nos expresamos de forma distinta, terminamos enfrentando un dilema silencioso: asumir roles que no nos pertenecen para encajar, o aceptar el rechazo social como parte de nuestra cotidianidad.
Esta presión no es imaginaria ni anecdótica. Estudios en psicología social han demostrado que el cerebro humano tiende a rechazar lo que se sale de la norma, un fenómeno conocido como sesgo de homogeneidad. Según investigaciones publicadas en la Journal of Personality and Social Psychology, las personas tienden a valorar más positivamente a quienes perciben como similares a sí mismas, y a desconfiar o excluir a quienes muestran rasgos diferentes (Park & Rothbart, 1982).
Además, la neurodivergencia, las altas capacidades, la sensibilidad emocional o incluso la creatividad intensa, son características que históricamente han sido malinterpretadas o patologizadas por una sociedad que busca el promedio, lo predecible, lo fácil de clasificar. Según la Dra. Elaine Aron, investigadora y autora del concepto de personas altamente sensibles, cerca del 20% de la población tiene un sistema nervioso más receptivo y profundo, lo que puede generar malentendidos y rechazos si no se comprende desde la empatía.
Es triste que, para ser aceptados, muchas personas se vean obligadas a ocultar su autenticidad, suavizar su intensidad o silenciar su esencia.
Pero la verdad es que la humanidad se enriquece con la diversidad.
No con lo que todos tienen en común, sino con lo que cada uno tiene de único.
La diferencia no debería ser un defecto a corregir, sino una riqueza a proteger.
Gracias por leer. (Alexandralasoprano)

martes, 17 de junio de 2025

Te tenía olvidado, pero hoy necesitaba escribirte.

 


Últimamente he estado algo asustada. Hay un hombre que me está acosando  y, para mi sorpresa, resultó ser gran amigo de un ex mío. Lo más lamentable es que no solo aparece en mis eventos, sino que incluso ha intentado besarme a la fuerza frente a varios colegas artistas. Ya varios compañeros han presenciado cómo me hostiga, cómo me mira con una morbosidad perturbadora y fuera de lugar.


Ese señor se me acerca  para hablarme de mi ex y muchas veces le digo que no quiero que me hablen de el. ya cuando alguien lo nombra solo digo: no quiero hablar de el, cambie de tema o me voy.. pero insistentemente empieza a contarme cosas repugnantes, historias realmente dolorosas que me han dejado helada. Cada palabra suya me produce un profundo rechazo. Siento tristeza, sí… pero sobre todo una especie de desilusión tan grande, que me ha hecho preguntarme cómo fue posible que yo alguna vez permitiera que un hombre así entrara a mi casa, a mi vida, a mi familia a mi piel.


Me habló de temas asquerosos… y no sé si sea el universo intentando abrirme los ojos, mostrándome a gritos con quién estuve realmente. Pero lo único que sé, es que mi ex y yo teníamos energías diferentes... ESTOY PROFUNDAMENTE DESEPCIONADA NO SOLO POR SU TRATO GROSERO HACIA MI, SI NO POR ENTERARME DE SUS ANDANZAS Y .... 


Yo soy una mujer valiosa, linda, fuerte, llena de luz. Le brinde mi hogar, mi cuerpo, sinnnn protección, hasta quise un hijo con el, pero nunca lo habría hecho si hubiera sabido, lo que ahora se, y ese amigo de el, no es la única persona que me ha contado cosas!!!... No merezco sentirme así. Ahora entiendo que muchas cosas no funcionaban, que todo se venía abajo, y era por la energía que él traía consigo: oscura, caótica, incompatible con quien soy yo ahora.

Él está acostumbrado a un estilo de vida que yo jamás le iba a ofrecer… porque yo no soy una mujer vacía, ni falsa, ni sin alma, nunca fui de tener sexo por tener, ni de ofrecerme por dinero... el al contrario, trabaja solo para pagarlo. 

Tampoco soy una mujer que se humilla, que se traiciona a sí misma o que permite que otros definan su valor.


Hoy comprendo que mi cuerpo, mi corazón, mi arte y mi energía son sagrados.

Y jamás volveré a entregar todo lo que soy a alguien que no se lo merece.


Con amor (y con fuego),


Alexandra.

lunes, 9 de junio de 2025

Ser cantante es ser canal.
Es mucho más que afinar, proyectar o ejecutar una melodía.
Los músicos —sobre todo quienes trabajamos en ceremonias como bodas, eucaristías o funerales— no solo llevamos un instrumento: nos convertimos en uno.
Nuestro cuerpo, nuestro aliento, nuestra piel y nuestras emociones son el canal por donde se mueve la energía del momento.

Cuando canto, no solo uso mi voz.
Uso mi alma.
Absorbo lo que hay en el ambiente: el amor profundo de una pareja que se jura eternidad, la gratitud infinita de una familia que celebra una vida, o el dolor callado de quienes despiden a un ser amado.
Esa energía —densa, vibrante, sanadora o desgarradora— entra en mí. La siento. La reconozco.
Y la transformo en sonido.

Cantar en una eucaristía es, para mí, una oración activa.
Una plegaria viva, elevada en cada vibración de mi garganta.
No canto solo por cumplir. Canto para honrar.
Canto para ayudar a que las almas suban, para que los vivos encuentren consuelo, para que el amor deje su huella aún en medio de la tristeza.
Mi voz no es mía en esos momentos. Es un vehículo sagrado.

Muchas veces la gente no lo ve.
Ven a la artista, al vestido, al escenario. Pero no ven el peso emocional que cargamos al final del día.
A veces llegamos a casa con un nudo en el pecho.
Con energía prensada en el cuerpo.
Porque absorbimos, porque sentimos, porque no somos indiferentes.
Incluso cuando el trato es frío, apresurado o grosero, no siempre respondemos igual. Lo canalizamos. Y seguimos.

Eso es ser cantante. Eso es ser músico.
Un trabajo invisible que trasciende lo técnico.
Un arte que no se mide solo por lo que se escucha, sino por lo que se transforma.
Y aunque no siempre se note…
Nosotros también necesitamos descanso, contención y amor.

Porque para poder sanar con nuestra voz… primero debemos cuidar nuestra alma.
(alexandralasoprano)



 

n medio del caos, de las tormentas emocionales, del ruido que retumba dentro y fuera de su mente… ella solo anhela una cosa: volver a ella.
No quiere luchar, no quiere huir, no quiere fingir.
Solo quiere habitarse.
Respirar su verdad. La música. El alma…
Vibrar con su esencia y naturaleza, Caminar largas horas sin rumbo.
Reconocerse sin máscaras.
Amarse sin condiciones.
Ser libre dentro de sí misma.
Y en ese silencio, ser todo lo que siempre fue.
Ella no está perdida. Solo está regresando a casa.”

Alexandra La Soprano



 

 NO ESTOY ACOSTUMBRADA A DIAS CAOTICOS, TIENDO A SENTIRME MAS VACIA CUANDO HAGO COSAS QUE TODO EL MUNDO HACE... ME HACE FALITA CONECTAR MAS CON LA NATURALEZA, LEJOS DE TANTA GENTE, LEJOS DEL CAOS.... ME SIENTO  EXHAUSTA...

martes, 3 de junio de 2025

Carta para un cierre del alma

 Cuando él se fue, juro que llegué a sentirme culpable. Me culpé por haberle dicho, en algún momento, que se fuera. Me sentí mala persona. Como si al haber abierto esa puerta, hubiera sido yo quien rompió todo.

Después vino el dolor. Ese que cala profundo. Y con él, la culpa volvió a tocar mi puerta muchas veces, como una sombra que se negaba a irse. Pero el tiempo, que todo lo pone en su sitio, me permitió entender algo que en ese momento no podía ver: esa relación necesitaba pasar por esa prueba, por ese dolor, por esa separación… para que yo pudiera ver la verdad.

Vi quién era él realmente.

No el que conocí en los primeros días, no el que mostraba a los demás. Vi al hombre que aparece bajo la rabia. Al que resuelve los conflictos desde el ataque o el silencio. Al que elige castigar en vez de comprender. Y aunque quise negarlo muchas veces, esa versión fue constante. Fue él.

Yo esperé. Esperé en silencio porque creí de corazón que él era el hombre de mi vida. Y en esa espera imaginé dos caminos: el de reencontrarnos, reconocer nuestros errores, perdonarnos y construir una relación sólida, evolucionada, donde ambos nos transformáramos en una mejor versión; o el de alejarnos definitivamente, si uno de los dos decidía no crecer.

Hoy sé que su decisión fue esa última.

Y fue precisamente EL MODO en que tomó distancia lo que más me reveló quién era.

Porque si este fue su trato cuando aún me amaba, ¿cómo sería el día que enfermara? ¿El día que envejeciera? ¿El día que ya no tuviera la voz que él admiraba, o la figura que alguna vez lo atrajo?

No quiero saberlo, porque ya lo vi.

Ya lo viví.

Ya no lo admiro, Ya no lo deseo,  lo vi de lejos y sentí nada... me decepcionó su grosería, porque revelo su total falta de educación y empatía. Juro que tuve intenciones de ser una serpiente y escupir veneno con todo lo que se que lo destruiría cuando yo tenia rabia, perooo siempre pensé en como se sentiría el con eso y mejor aun se, que me sentiría fatal conmigo misma despues, no se si a el mas adelante sentirá remordimiento pero no estaré para saberlo... 

Su trato fue el espejo que necesitaba para comprender que con él no iba a poder contar. No en lo profundo, no en lo humano, no en lo verdadero.

Ese hombre que me emocionaba al ver su entrega a causas nobles, que ayudaba a su mamá, que se conmovía por la gente en la calle, cuando me dio sus ahorros que con esfuerzo y humillaciones, musica y amor logro reunir para darme el regalo de pintar nuestro hogar, el cree que yo nunca me di cuenta de las veces que pedía alimento para traer a la casa y que el decia que compraba, nunca me importo porque lo amaba tanto... (una vez me aleje de alguien cuando me dijo que el hacia D y otra persona me digo que éramos la Dama y el vagabundo, otra persona hasta tubo el atrevimiento de decirme que el le gustaban las .... (hasta el son de hoy no les volví a dirigir la palabra y el  nunca supo que paso porque preferí confiar en el), o cuando estaba conmigo y le llego publicidad de prostíbulos,  … perdió todo valor en mi corazón cuando vi que con la persona que decía amar, con quien compartía su intimidad, con quien hizo promesas, fue capaz de actuar con crueldad y desprecio.

Y ahí entendí algo más.

Él me hizo comprender algo que no sabia:  la verdadera razon por la que me alejaba de mis EX parejas... no era porque no los quisiera.. era encontrarme con que YA NO LOS ADMIRABA.

A mí no me rompe la ausencia de mi amor, estoy segura que si veo que alguien me quiere y yo ya no lo quiero, seguiría con el con tal de no hacerle daño.. PERO me rompe PERDER ADMIRACION


. ver la verdad de lo que alguien es en lo más oscuro.

Y cuando eso se muestra, mi corazón se cierra sin marcha atrás.

Hoy me voy con la frente en alto.

Porque fui leal a mis convicciones.

Porque, aunque no fui perfecta, hice las cosas desde mi humanidad. Cometí errores, lo reconozco. Fallé, claro que sí. Pero jamás lo engañé. Nunca le mentí. Nunca le fui infiel. Siempre estuve ahí, dándolo todo, desde el alma.

Sin embargo, él eligió creer en los demás.

Eligió las voces externas en lugar de su propio corazón. Y eso, para mí, fue suficiente.

Porque en el fondo, sé que él sintió que se estaba equivocando. Sé que algo dentro de él gritaba que estaba perdiendo algo valioso. Pero no se escuchó. No creyó en su intuición. Prefirió las ideas ajenas a la verdad de su sentir.

Y ese fue su mayor error.

No el que me dolió más, pero sí el que me ayudó a sanar.

Hoy no le guardo odio, ni rencor.

Tampoco cariño.

Lo que siento es un agradecimiento silencioso, porque su manera de irse me dio la paz que no encontraba para irme yo.

Y aunque esa historia no terminó como soñé, me enseñó todo lo que necesitaba para no volver jamás.

domingo, 1 de junio de 2025

NUNCA PENSE DECIR ESTO...

ME RETIRO ....


.

🕊️ “Ave que arde y vuela”

Cuando estoy sola,

te recuerdo aún.

Y es inevitable pensar…

en las noches donde me envolvías con tus brazos,

como si el tiempo se detuviera,

y danzábamos con el aire,

mordiendo los labios,

mirándonos fijo,

respirando al unísono.



Me apretabas fuerte…

como si supieras

que lo nuestro tenía fecha.

Como si ese abrazo fuera la súplica

de un alma que no quería que me fuera.

Y todo acababa con un beso…

y un mordisco.


Hay cosas que no duelen por haber pasado,

duelen porque ya no volverán a pasar.

Hay cosas que todavía arden en el pecho,

y dolerán…

no por un tiempo,

sino por toda la vida.


Hay quienes aman sin temor,

y quienes aman llenos de él.

Hay quienes viven

sin pensar en consecuencias,

hiriendo a quien se entrega

con el alma abierta y sin armadura.


Hay personas que llegan

no para quedarse,

sino para enseñar.

Enseñar que, aunque duelan,

no deben estar.


Porque quien teniendo el poder

elige dañar…

quien destruye en lugar de cuidar,

no merece

seguir

al lado

de quien, aún rota,

sigue entregando

el último aliento que le queda.


Soy un ave

que una vez enjaularon,

que una vez lastimaron.

Pero no soy cualquier ave…

soy un ave fénix.


El ave que arde,

que nace en el fuego

del dolor más profundo…

pero siempre decide volar.


Soy luz,

aunque a veces no lo sienta.

A veces quiero correr tan lejos,

tan fuerte,

que el corazón se me desnude

y me olvide de latir.

A veces solo quiero que me muerdas, 

me hagas sudar, a veces solo quiero hacerte sudar..

solo tu lograbas cambiar mi mirada en esos momentos

te deseaba tanto, 

Y, a veces…

aunque se me olvide,

también soy yo.

sábado, 31 de mayo de 2025

 Anoche soñé que había una bruja detrás de las ventanas de la habitación de mi hija y mía. Vi una mujer delgada mirando la cama de mi hija, pero no podía entrar. En ese mismo instante intuí que era porque hemos estado rezando el rosario con mi hija. Tal vez el mismo rosario que pongo en las puertas son los que evitan que algo malo pase. Por otro lado, hoy vi a el hermano de R. Otra vez, mientras yo trotaba, él pasaba. No sé si algo quiera decirme el universo o es simple y llana coincidencia, pero justo cuando él iba pasando en su bicicleta, yo iba pasando. Es más, corrí porque él iba pasando. Él sí me vio. Yo lo vi desde lejos, pero no volteé porque iba muy rápido. Por otro lado, R. se comunicó de forma muy hostil y lastimándome, creyendo que me lastimaba porque soy gorda, cuando eso nunca ha sido algo que me acompleje. Me acomplejaría más que él me dijera que soy mala madre o mala cantante, pero nada que tenga que ver con mi aspecto físico. Sin embargo, a él sí le afectaba que le dijeran gordo cuando estaba pequeña, porque él pensó que eso me iba a ofender. Por otro lado, dijo que se arrepentía de haberme arreglado el apartamento, cuando yo nunca se lo pedí. Siento que él está alimentando su dolor o la distancia conmigo, porque está creyendo en cosas que nunca pasaron, pero él nunca me creyó. Hay algo extraño.Habia olvidado contar que tocaron mi puerta mientras dormia yyyy que escuche a una mujer reirse... otra cosa que no logro entender es como oscar mi ex... sabe siempre cuando estoy sola o cuando peleaba con R, presiento algo.... 

viernes, 30 de mayo de 2025

Padre Santo… al hombre de mis sueños



Señor mío,

te hablo desde lo más hondo,

desde el rincón donde el alma se arrodilla

cuando ya no sabe cómo pedir sin romperse.

Te hablo como hija, como mujer, como niña que ha amado

y ha salido herida de batallas que no empezó,

pero que enfrentó con el corazón desnudo.


Te pido, Dios eterno,

al hombre de mis sueños.

No el perfecto, no el sin heridas,

sino el que haya sabido remendarse con dignidad.

Te ruego por un hombre que me vea

no con ojos de posesión,

sino con la ternura de quien encuentra un hogar

en una mirada.


Envíame a ese ser valiente,

que no tema al amor por sus pasados rotos,

que no huya de mi intensidad,

que no se esconda tras su ego,

que no use mis heridas para abrirlas más.

Un hombre que no me vea como un campo de batalla,

sino como un templo donde el amor se honra.


Quiero un amor que abrace cuando yo me caiga,

que no me mire con desprecio cuando esté rota,

que no utilice mis inseguridades para herirme,

sino que me tome de la mano y me diga:

“Aquí estoy, contigo, aunque tiemble el mundo.”


Quiero un hombre que no me ame desde el miedo,

sino desde la verdad.

Que no huya,

que no desaparezca cuando más lo necesito,

que no castigue mi entrega,

sino que celebre mi alma desnuda.


Te pido, Padre, un compañero de lucha,

de risas, de sueños, de silencios.

Que cuando cante, me escuche;

que cuando llore, no me juzgue.

Que cuando brille, no intente apagarme,

sino que brille conmigo.


Señor, si estás preparando ese amor,

haz que también él me sueñe.

Haz que su corazón me presienta en el viento,

en la música, en el cielo de una madrugada.

Que sepa esperarme sin rendirse.

Que no llegue a mí por necesidad,

sino por propósito.


Al universo también le hablo.

¡Oh, universo bendito,

concédeme el milagro de ser amada sin condiciones!

Que mi alma se una a otra alma que comprenda,

que me reconozca,

que me abrace entera, con mi luz y mis sombras.


Y si aún no es el tiempo,

dame la paz para seguir amándome,

la fe para seguir creyendo,

la fuerza para seguir esperando

sin volverme piedra,

sin cerrar mi corazón.


Pero si está cerca…

si ya lo estás moldeando con tus manos de amor,

tráelo a mí sin máscaras,

sin excusas,

sin miedos.


Porque yo, Señor…

sigo creyendo en el amor que viene de Ti,

y en el alma que sabrá, al mirarme,

que al fin ha llegado a casa.

Amén 🙏

Lo que no se dice en el silencio




Hay cosas que no se dicen,

porque el alma no encuentra forma de nombrarlas.

Son susurros que atraviesan la piel

cuando en la madrugada,

el pecho se aprieta sin motivo aparente.


Él no sabe…

no sabe que su madre vino a mí en sueños,

con el rostro entre la pena y la ternura,

que me habló sin palabras,

con la mirada de quien suplica paz para su hijo,

con la voz de una madre que ve romperse

lo que una vez soñó entero.


Yo la sentí.

La sentí en las noches cuando él no podía dormir,

cuando su corazón se quebraba

y el mío también, sin que él lo supiera.


Le hablé.

Le dije que si su voluntad era el adiós,

me apartaría.

Pero le rogué que lo ayudara a ser feliz,

aunque yo no fuera el camino.


Ella escuchó.


Me mostró el dolor de una casa dividida,

los hermanos enfrentados por cifras y orgullo,dinero, discuciones que a ella le duele.... 

la soledad de un día de la madre con palabras no dichas,

con abrazos ausentes.


Yo lo supe antes.

Lo sentí en el viento,

lo vi en los silencios,

lo adiviné cuando todo me señalaba Tierra Santa,

como si el destino tuviera memoria,

como si su madre aún tejiera encuentros

desde un rincón sagrado del cielo.


Yo canté para ella,

con lágrimas calladas,

con el alma abierta como una herida antigua,

y en mi canto le dije:

“Gracias por dejarme llegar,

aunque fuera solo para sanar.”


Le di mi lugar a su amiga,

porque la vida me desbordaba de señales.

Y cuando lo vi,

no solo lo vi a él,

vi su dolor,

vi su rabia,

vi a un niño sin consuelo golpeando al mundo

porque no sabe cómo llorar.


Él no sabe…

que el día que no fui al hospital

una fuerza mayor me detuvo,

que hay cosas que no puedo explicarle

porque lo derrumbarían más de lo que ya está.


Y no lo sabrá.

Porque hay verdades que solo se lloran,

que no se cuentan.

Verdades que se graban en el alma

con tinta invisible,

con amor que aún duele,

con un adiós que no se ha dicho,

y un silencio

que grita

todo lo que no se dice.

jueves, 29 de mayo de 2025

ESTUVE A PUNTO DE ENVIARLO Y DARLE DE SU MISMA MEDICINA Y QUE SINTIERA LO MISMO QUE YO SENTI.... PERO....


**“Ahora soy yo quien se desliga de usted. Emocional, física, energética y espiritualmente. Usted ya no tiene lugar en ningún rincón de mi vida. Sus acciones han dejado al descubierto no solo su verdadera esencia, sino también la oscuridad que lleva por dentro y lo mala persona que es. 

He llegado al punto de querer arrancarme la piel con tal de no recordar que alguna vez me tocó. Me hizo detestar dos de las cosas que más amaba en la vida: el saxofón y la pesca. Que alguien haya sido capaz de arrebatarme eso, habla del profundo daño que causó.

Ya no siento empatía. Al principio intenté entenderlo, justificarlo, ponerme en su lugar. Pero usted desquitaba en mí el daño que le habían hecho y las inseguridades que carga. Hoy solo veo a un señor de 46 años actuando sin máscara, reflejando exactamente lo que es: una mala persona. Una persona que hiere, que lastima, que no piensa en las consecuencias de sus actos ni en el alma de quien tiene al frente.

que haya conocido a mi hija… a mis padres… a mi tía mercedes lo más sagrado de mi vida. Haber vivido con usted y solo con usted a pesar de mis miedos y que haya conocido lo de mi violaciones, y mis daños más profundos Usted no lo merecía . Nunca lo mereció. Haberlo dejado entrar a ese espacio es una herida que hoy estoy decidida a cerrar.

Para mí, usted ya no existe. Lo borro de mi piel, de mi pensamiento y de todo lo que soy. Esta es la última vez que le escribo, porque este es el punto final. No para usted, sino para mi libertad.

Guarde este mensaje, porque es lo último que recibirá de mí. Se lo escribo no para herirlo, sino para que entienda la magnitud del daño que causó. Yo sigo adelante. Limpia, libre y sin cadenas.”**


🌿 Reflexión: Elegí No Enviarlo… Y Me Elegí a Mí





Pude haber enviado ese mensaje. Tenía cada palabra cargada de verdad, de rabia, de dolor. Lo escribí con las manos temblando, con el alma desgarrada. Pero en el último momento… decidí no enviarlo.


Decidí llorar.

Decidí sentir.

Decidí soltar.


Porque entendí que no quiero convertirme en una versión que reacciona desde el mismo lugar que él. No quiero devolver daño con más daño, ni dolor con más oscuridad.


Lo escribí como testimonio de lo humana que soy, de lo mucho que me dolió, de la herida profunda que me dejó. Pero no lo envié… porque hoy quiero sanar de verdad.


Hoy elijo envolverme en compasión, abrazar a mi niña interior, mirarme con ternura y permitirme recuperarme desde el amor, no desde la venganza.


No es que no duela.

Es que decidí que ese dolor no me va a consumir.

Es que hoy elijo vivir en paz.



🌸 Meditación Sanadora: Elijo Sanar


Cierra los ojos. Respira profundo.

Visualiza ese texto flotando frente a ti.

Obsérvalo como una carta que contiene todo lo que alguna vez sentiste.

No lo reprimas, no lo niegues. Valida tu dolor. Abrázalo.


Ahora, imagina que esa carta se transforma en luz. Una luz dorada que envuelve tus heridas.

Cada frase se disuelve en amor propio.

Cada palabra que escribiste, en lugar de hacer daño, ahora te reconstruye.


Repite mentalmente:


“Reconozco mi dolor.

Lo abrazo.

Lo libero.

Elijo sanar.

Me elijo a mí.

No necesito hacer daño para ser libre.

Hoy doy un paso hacia la paz.”


Inhala profundo. Siente la calma.

Exhala y suelta el peso.

Cuando estés lista, abre los ojos…

y sigue tu camino, más libre, más ligera, más tú.