jueves, 29 de mayo de 2025

ESTUVE A PUNTO DE ENVIARLO Y DARLE DE SU MISMA MEDICINA Y QUE SINTIERA LO MISMO QUE YO SENTI.... PERO....


**“Ahora soy yo quien se desliga de usted. Emocional, física, energética y espiritualmente. Usted ya no tiene lugar en ningún rincón de mi vida. Sus acciones han dejado al descubierto no solo su verdadera esencia, sino también la oscuridad que lleva por dentro y lo mala persona que es. 

He llegado al punto de querer arrancarme la piel con tal de no recordar que alguna vez me tocó. Me hizo detestar dos de las cosas que más amaba en la vida: el saxofón y la pesca. Que alguien haya sido capaz de arrebatarme eso, habla del profundo daño que causó.

Ya no siento empatía. Al principio intenté entenderlo, justificarlo, ponerme en su lugar. Pero usted desquitaba en mí el daño que le habían hecho y las inseguridades que carga. Hoy solo veo a un señor de 46 años actuando sin máscara, reflejando exactamente lo que es: una mala persona. Una persona que hiere, que lastima, que no piensa en las consecuencias de sus actos ni en el alma de quien tiene al frente.

que haya conocido a mi hija… a mis padres… a mi tía mercedes lo más sagrado de mi vida. Haber vivido con usted y solo con usted a pesar de mis miedos y que haya conocido lo de mi violaciones, y mis daños más profundos Usted no lo merecía . Nunca lo mereció. Haberlo dejado entrar a ese espacio es una herida que hoy estoy decidida a cerrar.

Para mí, usted ya no existe. Lo borro de mi piel, de mi pensamiento y de todo lo que soy. Esta es la última vez que le escribo, porque este es el punto final. No para usted, sino para mi libertad.

Guarde este mensaje, porque es lo último que recibirá de mí. Se lo escribo no para herirlo, sino para que entienda la magnitud del daño que causó. Yo sigo adelante. Limpia, libre y sin cadenas.”**


🌿 Reflexión: Elegí No Enviarlo… Y Me Elegí a Mí





Pude haber enviado ese mensaje. Tenía cada palabra cargada de verdad, de rabia, de dolor. Lo escribí con las manos temblando, con el alma desgarrada. Pero en el último momento… decidí no enviarlo.


Decidí llorar.

Decidí sentir.

Decidí soltar.


Porque entendí que no quiero convertirme en una versión que reacciona desde el mismo lugar que él. No quiero devolver daño con más daño, ni dolor con más oscuridad.


Lo escribí como testimonio de lo humana que soy, de lo mucho que me dolió, de la herida profunda que me dejó. Pero no lo envié… porque hoy quiero sanar de verdad.


Hoy elijo envolverme en compasión, abrazar a mi niña interior, mirarme con ternura y permitirme recuperarme desde el amor, no desde la venganza.


No es que no duela.

Es que decidí que ese dolor no me va a consumir.

Es que hoy elijo vivir en paz.



🌸 Meditación Sanadora: Elijo Sanar


Cierra los ojos. Respira profundo.

Visualiza ese texto flotando frente a ti.

Obsérvalo como una carta que contiene todo lo que alguna vez sentiste.

No lo reprimas, no lo niegues. Valida tu dolor. Abrázalo.


Ahora, imagina que esa carta se transforma en luz. Una luz dorada que envuelve tus heridas.

Cada frase se disuelve en amor propio.

Cada palabra que escribiste, en lugar de hacer daño, ahora te reconstruye.


Repite mentalmente:


“Reconozco mi dolor.

Lo abrazo.

Lo libero.

Elijo sanar.

Me elijo a mí.

No necesito hacer daño para ser libre.

Hoy doy un paso hacia la paz.”


Inhala profundo. Siente la calma.

Exhala y suelta el peso.

Cuando estés lista, abre los ojos…

y sigue tu camino, más libre, más ligera, más tú.




0 comentarios:

Publicar un comentario