Amada alma, señora madre,
hoy te honro con respeto,
con una flor, con mi silencio,
y con la voz que me nace del pecho.
Que la paz te envuelva donde estés,
que el amor de tu hijo siempre te alcance.
Hoy dejo este símbolo no como adiós,
sino como puente de luz entre almas.
Sé que me viste.
Sé que me sentiste.
Yo también sentí tu presencia.
Cuida desde el cielo el corazón de tu hijo,
acaricia su alma cuando nadie lo ve.
Y si puedes, susúrrale en sueños
que aún hay amor donde él cree que no queda.
12/05/2025

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