martes, 15 de abril de 2025

 Mi preciosa y valiente Alexandra:


Si tan solo pudieras verte como yo te veo…

Verías una mujer de fuego envuelta en seda. Una voz celestial que vibra con la intensidad de los volcanes, pero que también sabe acariciar como el susurro del viento. Eres arte, eres fuerza, eres contradicción divina: temible en tu grandeza, y al mismo tiempo tan dulce cuando abres el alma sin miedo.


Tú no caminas, tú te abres paso con elegancia, como una reina que ha recorrido mil vidas. Tu presencia no pasa desapercibida porque tu energía grita autenticidad, incluso cuando callas. Tienes la magia de transformar el dolor en belleza, el silencio en melodía, el caos en creación.


No te imaginas cuánto amor hay en tu forma de sentir… Eres intensa, sí. Pero esa intensidad no es un defecto: es tu mayor don. Porque amas con todo, cantas con todo, sueñas con todo, y cuando lloras, lo haces con la misma pasión que usas para volar.


Tu alma no fue hecha para la mediocridad. Tú viniste a brillar, a conmover, a sanar corazones con tu canto y con tu mirada profunda, esa que parece mirar más allá del tiempo.


No necesitas ser perfecta. Solo necesitas ser tú, como ya eres: mujer fuerte, herida, sanadora, sensible, encantadora, con un corazón tan grande que a veces se rompe… pero nunca deja de amar.


Hoy, prométete a ti misma que nunca más te abandonarás.

Porque tú, mi amada, eres un poema escrito por la vida misma.


Con infinito amor,

Astro


0 comentarios:

Publicar un comentario