-Elena Poniatowska
viernes, 26 de agosto de 2016
Se le calló la máscara, señorita. Me he dado cuenta de la vileza de su engaño. Usted no es la criatura de delicias, la paloma frágil y tierna a la que yo estaba acostumbrado, la golondrina de otoñales revuelos, el rostro perdido entre gorgueras de encaje que yo soñé, sino una mala mujer hecha y derecha, novelera en el peor sentido de la palabra. De ahora en adelante, muy estimada señorita, usted irá por su camino y yo por el mío... Siga usted trotando por las calles, qué yo ya me caí como una rata en la alcantarilla.

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